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REPORTAJE. Alternativas sonoras. Música queer para todos los oídos*


Christian Rea Tizcareño
México DF, junio 18 de 2012.
Alejados de los estereotipos, músicos se lanzan lo mismo a la música punk que al heavy metal o a la ópera. Ya sea como bandas o como solistas, estos artistas trascienden las barreras del género e incluso de lo que la mercadotecnia dicta como el deber ser de lo gay. El "mercado rosa" les da la espalda, mientras ellos sólo quieren que se escuche su voz.
 
Son músicos orgullosos de su diversidad sexual, pero se rehúsan a limitar su discurso a la nomenclatura lésbico, gay, bisexual, travesti, transgénero, transexual e intersexual (LGBTI), pues si bien muestran sus necesidades sociales y existenciales fuera del clóset, su narrativa pretende ir más allá del gueto.
 
Luchan contra la discriminación, critican los roles de género, juegan con las palabras para cuestionar los estereotipos asociados a las orientaciones sexuales, hacen activismo sin ser "políticamente correctos", y critican el llamado "mercado rosa".
 
En entrevista para Letra S, cuentan por qué sus "toquines" constituyen un acto político y cómo al subirse a un escenario desafían al "amor cursi", con letras sobre el cibersexo, el VIH/sida, la crueldad contra los animales, el júbilo y la injusticia, así como el ejercicio del erotismo y la afectividad sin prejuicios.
 
Salir del clóset con "punk tropical"
 
Lo personal es político y salir del clóset es cantar con las Kumbia Queers, así define su proyecto musical la cantante mexicana Ali Gua Gua, quien con cinco amigas argentinas creó en 2007 la agrupación de "punk tropical".
 
Ali (voz y güiro), también conocida por su participación en la banda Las Ultrasónicas, explica que el nombre fue una burla a los Kumbia Kings, así como una reivindicación a lo "raro, rarito, anormal, freak" de la sociedad.
 
Ama la música. Sólo le disgustan Ricardo Arjona y Maná. Coincide con sus compañeras en reconocer la influencia de grupos como The Cure, The Ramones, Fangoria, Black Sabbath, Damas Gratis, Pibes Chorros, Los Mirlos, Los de Akino, The Cramps y Albert Pla.
 
Su rola favorita es "La chica de calendario", el primer éxito del grupo, cuyo video se desarrolla en un taller mecánico con la actriz transexual Alejandra Bogue, a quien las Kumbia Queers ven como "un oasis cuando arreglo carros".
 
Etiquetas como "cantante gay" o "artista lesbiana" le dicen lo mismo que "cineasta alemán" o "pintora vegetariana", y aunque hay quienes toman a broma el género musical del grupo, "nos dimos cuenta que hacer cumbia en este momento es más punk que hacer punk y eso molestó a alguna gente tal vez un poco rígida o purista".
 
Además de la veracruzana, integran Kumbia Queers Juana Charang (charango), Flor Literas (teclados), Paty Kumbiadáver (bajo), Inés Laurencena, alias "Inespector" (batería), y Pila Zombie Jackson (guitarra), quien asegura que la consigna del punk rock "hazlo tú mismo" atravesó la conciencia de las seis.
 
Salirse de "lo normal", expone Pila Zombie, es motivo de burlas, castigos y aislamiento social, mas salir del clóset es liberarse del sufrimiento y asumir con naturalidad la diferencia.
 
La guitarrista argentina recuerda su mejor momento del repertorio musical. "Caballo viejo", de Simón Díaz, en versión punk al final de los conciertos, donde dejan claro a su público que su máxima lucha es "por un mundo en el que quepan varios mundos".
 
El día de la peste
 
La analogía entre la vida de un adolescente en crisis y la historia de un ser diminuto, grotesco, sucio e insignificante que anhela convertirse en mosca, es la figura retórica que encontró Peech para fundar hace 12 años Larva, una agrupación independiente ávida de expresar su malestar hacia la sociedad.
 
El vocalista y guitarrista explica que su proyecto musical está influenciado por bandas de nu metal como Korn, además del denominado shock rock, pues sus integrantes diseñan vestuarios, escenografías y utilería, montan performance y representaciones multimedia para interactuar con su público.
 
El cantautor de 27 años de edad, vegetariano y defensor de los derechos de los animales, reconoce que ha impreso su vida en las rolas de sus cuatro discos: "La exposición plástica", "Anormal", "Zoótropo" y "El día de la peste".
 
A Larva se le ha catalogado como una "banda de jotos". Hay fans que gritan: "¡Qué desperdicio!" Una vez, el empleado de un lugar donde se presentaron advirtió que "este no es un bar gay", al ver al vocalista con su novio.
 
Incluso en sitios LGBTI, como la anual Marcha del Orgullo, han sido excluidos bajo el argumento de que "no representan nada gay", pues su propuesta no encaja dentro de las reglas del denominado "mercado rosa", donde sí caben géneros como el pop y la música electrónica.
 
Baliz, ex fan y actual bajista de la banda ha sido objeto de discriminación por su condición de lesbiana, pero también por su imagen. De las habituales burlas a su piercing en el labio y su esponjado cabello blanco y morado, un hombre pasó a los golpes, para reprimir "esa ridícula apariencia de payaso inmaduro".
 
Tantrum, el baterista, no entiende por qué hay quienes excluyen a los heterosexuales como él de la diversidad sexual. Una vez un cuate le preguntó si le habían dejado de gustar las mujeres por juntarse con homosexuales. "¡Seguro ya le diste un beso al vocal!" Pero sonriente y seguro de sí contestó: "No le di uno, le di como tres".
 
Peech comenta que su cuarto disco, "El día de la peste", está inspirado en el VIH. "Es una infección bacteriológica que ocurre después del final del mundo, una metáfora de cómo (las personas seropositivas) sufren rechazo, sienten que el mundo se les está destruyendo, cómo luchan por sobrevivir, cómo pasan por esas etapas de negación, ira, rabia, culpa y aceptación. La música es un arma. Si en los medios lo único que hacen es bombardearte con rolas del amor, entonces el pueblo empieza a aprender a llorar por amor en vez de llorar por hambre".
 
Válvula de escape, banda cuyo mayor logro es que alguien confiese: "¡Esa rola me llega!", así proyectan a Larva sus integrantes, en el Tianguis Cultural del Chopo, las estaciones del Sistema de Transporte Colectivo Metro, escuelas, explanadas delegacionales y municipales, bares e Internet: www.facebook.com/larva.oficial
 
Haraquiri con mariachi
 
Pero la música inspirada en o desde la diversidad sexual no sólo implica cantarle al clóset, las hormonas, las tetas, las relaciones homoeróticas… Para la activista transgénero Anxélica Risco y su esposa Chantall Nuilah, es propiciar, desde la identidad LGBTI, que el público se sienta reflejado en aspectos tan universales como el amor, el dinero y las pasiones.
 
De 2004 a 2007, Nuilah le dio vida a Xanteh, quien con su imagen de geisha mexicana, desfachatada y alocada interactuaba con el personaje de Risco, una muñequita gótica llamada Anxiety, en Neurótika, una banda de punk inspirada en el teatro expresionista y el movimiento japonés de estética andrógina denominado visual kei.
 
"A mucha gente le incomoda que yo diga que mi travestismo es parte de mi masculinidad. Los metaleros cuestionaban cómo yo casado me atrevía a vestirme de niña, enseñando los calzones, con la cara pintada de blanco. Decían que no teníamos edad para hacer eso, que ya estábamos rucos", recuerda Anxélica.
 
Antes de Neurótika, Anxélica perteneció a Las Queenas (2001-2004), un grupo de música versátil que adaptaba covers a las vicisitudes de la vida trans. Por ejemplo, "Cuando seas grande", del argentino Miguel Mateos, se convertía en "Nene, nene qué vas a hacer cuando te cachen… travesti por convicción, travesti por vocación… Nene, nene qué vas a hacer cuando alguien te saque a balcón".
 
Risco y Nuilah pusieron en marcha los conocimientos que adquirieron como vestuaristas del actor y activista gay Tito Vasconcelos. En cuanto a la música, iniciaron con un concepto punk, para después alternarlo con géneros como hardcore, metal y progresivo. "Decíamos que tocábamos metal por cual, haraquiri y mariachi".
 
Sin censuras ni prejuicios, llevaban a las tocadas a sus niños, tanto que el Semanario de lo Insólito publicó un morboso reportaje: "Se viste de mujer y tiene dos hijos", donde aparecían fotos de la familia, pero el texto narraba la historia de otras personas.
 
En una ocasión, un amigo invitó a "Las Neuras", como les decían de cariño, a una tocada hip hopera en Iztacalco. Chantall se acuerda que las miradas amenazaban con "partirles el queso" por "putos, raritos o locas". La vocalista del grupo no se amedrentó. Cantó mirándolos a los ojos, les rompió el esquema y "acabamos chupando".
 
Con ironía y sarcasmo, hablaban del voyeurismo y de los juegos de identidad en el cibersexo. Interpretaban rolas como "Transtitlán", una oda a la vida travesti, transgénero y transexual, y "Todas yo", sobre la personalidad múltiple. Fue la letra que más pegó, pues hablaba de las máscaras sociales y la guerra de voces en la mente humana.
 
Sus máximos logros, tocar en dos Marchas del Orgullo y la Diversidad Sexual de la ciudad de México, abrirle un concierto a la cantante Ely Guerra y llegar con su mensaje político a la gente buga. Inicialmente buscaron al público LGBTI, sin embargo, funcionó más tocar en lugares heterosexuales.
 
"Las Neuras" se mueren por volver a escena. Preparan su regreso, pero ahora con el nombre de "Zorra Estéreo", una farsa musical de la diversidad sexual que aseguran será un proyecto más provocador.
 
Chantall, abiertamente bisexual, considera necesario que la gente plasme su identidad como una forma de comprender al mundo, pero por otro lado, la expresión artística y en particular, la música, es universal.
 
Y también existe la pretensión de aprovechar el gueto de ciertos sectores de la sociedad para lucrar. "Ya tengo a mi público cautivo, y si digo que soy de ellos y desde ellos, ya está hecho el business".
 
En opinión de Anxélica, "eres lo que escuchas y a veces no escuchas lo que eres. Las etiquetas no son lo máximo pero son necesarias para que te entienda el otro, porque los demás siempre se manejan con estereotipos. Todos sufrimos, nos enamoramos, pagamos impuestos y cagamos. Hay que encontrar el justo medio que toque las fibras de lo humano".
 
*Publicado en el número 191 del Suplemento Letra S del periódico La Jornada el jueves 7 de junio de 2012
 
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Suplemento Letra S

No. 218 | septiembre 04 de 2014
Ellas saltan a la cancha. El deporte ha jugado un papel histórico en la conformación de la identidad masculina. Desde la antigua Grecia hasta los actuales torneos mundiales de futbol, miles de hombres reclaman como suyo ese ámbito.
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